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Azul Profundo - Cuarenta Y Dos Duelos Tradicionales De América Latina Y El Caribe

A lo largo de nuestra historia evolutiva como seres humanos la tristeza y el duelo han estado más que presentes. Generaciones enteras de filósofos, psicólogos y neurólogos siguen en constante lucha existencial para comprender nuestros pesares. Los negros esclavos que llegaban al prometedor «Nuevo Mundo» viajaban obviamente con sus corazones desgarrados por la rabia y la desilusión. Siglos después, dicen que en el Delta del río Misisipi nació el blues; que además de convertirse en un género musical popular, es una forma de sentir y descargar tanto dolor. También en nuestro continente, la melancolía, la nostalgia, el «guayabo», la saudade, se cantan y se bailan desde inicios del mestizaje. Todas estas penas pueden observarse desde los rincones más comunes de nuestras sociedades, contoneándose con el mismo sudor y humor que en cualquier otra. Quizás una de las diferencias más bonitas que tengamos con respecto a los vecinos del blues sea justamente que podemos nombrar de muchas maneras nuestras aflicciones en lugar de englobarlas en un solo estilo. En lo particular sorprende la variedad de ritmos que además hemos sabido colocarles: bolero, vidala, bachata, son, samba, tonada, bullerengue, sanjuanito, paseo, konpa, huayno, tango... y un largo etc. Que a veces se nos torne azul profundo será cuestión de perspectiva y emoción. El sentimiento sigue y seguirá siendo el mismo, y por supuesto, una realidad natural dentro de nuestras vidas rutinarias y agitadas. Tan natural como la carcajada o el temor; sobre todo a las recientes o próximas elecciones presidenciales en cualquiera de nuestros adoloridos países. 

Esta selección de cuarenta y dos canciones tradicionales que presentamos, más que promover el dramatismo entre nuestros jóvenes sensibles, podría intentar reconocer que el continente latinoamericano y caribeño es experto en la expresión y aceptación creativa de estos menesteres amargos. Sin embargo la verdadera intención es disfrutar. Cantemos, bailemos con uno que otro lagrimón, sí, pero vivitos y coleando. Todas y cada una de las canciones que se incluyen en esta lista, así como sus artistas, son igual de interesantes (¡e importantes!) bajo nuestro humilde criterio. Desde luego que se escapan muchos temas, compositores, intérpretes y estilos que posiblemente el oyente seguirá cultivando, apreciando y –ojalá– compartiendo. 

Mientras tanto vayamos sintiendo este azul profundo en un recorrido de sur a norte, a través de veintiún países bastante representativos (dos canciones por país): comenzando por Argentina, saltando de Chile a Uruguay, Paraguay, Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela; luego Puerto Rico, República Dominicana, Haití y Cuba; siguiendo por Panamá, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y finalizando en México. Espero lo disfruten. 

Salud profunda,

A.B.

05/2018